sábado, 24 de enero de 2026
Evaluación de la capacitación 2026
237 agentes de pastoral asistieron a la capacitación del Plan
Anual de las Acciones Significativas 2026
La procedencia de los agentes de pastoral fue la siguiente
Los agentes de pastoral se enteraron del evento a través de:
La mayoría de los
asistentes fue la primera vez que tomaron la capacitación de Acciones Significativas:
Evaluación intermedia 2025
Te compartimos las conclusiones de la evaluación intermedia de las acciones significativas de 2025:
1. Capacitar y formar a los coordinadores de los sectores para que se desarrollen humanamente hablando, proporcionándoles herramientas de formación para este trabajo, (apostolado) y puedan ayudar a las otras personas de la comunidad.
2. Habría que pensar en dar formación no solo humana
sino espiritual, de lo contrario las acciones significativas corren el riesgo
de convertirse en activismo y no en acciones significativas.
3.En general parece ser
que sí resultó fácil y significativa la puesta en marcha de las acciones
significativas de la pastoral de multitudes y solo habría que considerar la
formación humana y espiritual que quien coordine.
lunes, 29 de diciembre de 2025
El que Canta ora dos veces
De los Comentarios de san Agustín, obispo, sobre los
salmos
En México cantamos con jubilo a la Madre del Verdadero Dios Por Quien se Vive.
| Reconocimiento que elaboró la parroquia de la Purificación de María. Vicaria San Antonio |
| Parroquia purificación de María sector, 7,8,9,10 y 14 |
| Parroquia la Purificación de María sector 12 y 15 |
| Sector Sagrado Corazón de Jesús, Parroquia San Diego de Alcalá |
| Sector San Pablo, Parroquia de Nuestra Señora del Carmen |
sábado, 15 de noviembre de 2025
sábado, 8 de noviembre de 2025
Mons. Carlos Enrique Samaniego López. V Obispo de Texcoco
El Papa
León XIV nombró este 21 de agosto a Mons. Carlos Enrique
Samaniego López como Obispo de Texcoco. Desde 2019 se desempeñaba como
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, donde acompañó a la Vicaría de
la Vida Consagrada y de Pastoral, la V y VI Zona Pastoral, así como la
Dimensión de Arte Sacro y Bienes Culturales.
El
anuncio se dio a conocer al mediodía, tiempo de Roma, a través del Boletín de
la Santa Sede. Con este nombramiento, Mons. Samaniego se convierte en el quinto
Obispo de Texcoco.
El
nombramiento se da tras la aceptación de la renuncia de Mons. Juan
Manuel Mancilla Sánchez, quien concluye así 14 años de ministerio
episcopal en Texcoco. A partir de ahora será Obispo Emérito y la Iglesia
mexicana elevó también una acción de gracias por su servicio pastoral,
recordado por impulsar a esa diócesis como “casa y escuela de comunión”.
Ante
ello, la Arquidiócesis Primada de México expresó su gratitud
por el servicio de Mons. Samaniego en la capital del país, destacando su entrega
y cercanía con los fieles: “con el ejemplo de una vida firmemente anclada en
Dios y totalmente dedicada al servicio de la Iglesia”.
El Cardenal
Carlos Aguiar Retes, arzobispo Primado de México, expresó: “A nombre de la
Arquidiócesis Primada de México, expreso mi gratitud por el apoyo que nos ha
brindado, siempre en unión y en comunión con un servidor y con los Sres.
Obispos Auxiliares”.
Finalmente,
invitó a unirse en oración para que Mons. Samaniego tenga un ministerio fecundo
en esta nueva misión y por el nuevo camino pastoral que ahora emprende la
diócesis de Texcoco.
¿Quién es Monseñor Samaniego?
Carlos
Enrique Samaniego López nació el 8 de octubre de 1973 en la Ciudad de
México.
Monseñor
ingresó al Seminario Interdiocesano Guadalupano en Cuautitlán Izcalli, donde
cursó Filosofía. Posteriormente, estudió la Licenciatura en Teología en el
Seminario de Tlalnepantla, en Naucalpan de Juárez.
Complementó
su formación con diversos diplomados en Doctrina Social de la Iglesia en el
Instituto Mexicano de Doctrina Social y en la Unión Social de Empresarios de
México. Además, realizó estudios en Pastoral Educativa en el Instituto
Teológico de Pastoral de América Latina (San José, Costa Rica), así
como en Filosofía de la Educación y Bioética en el Centro de Investigación
Social Avanzada.
El
4 de enero de 2001 fue ordenado sacerdote. Desde entonces ocupó distintos
cargos en la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre ellos: formador del Seminario
Menor y Mayor durante diez años, Prefecto de Estudios y profesor de Latín, Teología
y Derecho Canónico.
En
agosto de 2003 inició la Licenciatura en Derecho Canónico en la
Universidad Pontificia de México, y en 2006 fue nombrado Juez Instructor en
el Tribunal Diocesano. Posteriormente, fue designado Defensor del Vínculo de
Segunda Instancia y Promotor de Justicia.
En
2007 inició la Licenciatura en Teología Dogmática en la
Pontificia Universidad Gregoriana.
En
2012 fue nombrado Vicario Episcopal de Tlalnepantla para los Laicos, con la
misión de atender diversas áreas como educación, cultura, política,
empresariado y gobierno.
Un
año después, en 2013, asumió el cargo de Coordinador del Departamento Jurídico
y Apoderado Legal de la Diócesis.
El
16 de febrero de 2019, el Papa Francisco lo designó Obispo Auxiliar de la
Arquidiócesis Primada de México. Desde entonces, por encargo del Cardenal
Carlos Aguiar Retes, acompaña a la Vicaría para la Vida Consagrada en dicha
Arquidiócesis.
¿Cómo
descubrió su vocación sacerdotal?
Mons.
Samaniego descubrió su vocación en una experiencia profunda de encuentro con
Dios bajo un cielo estrellado. Inspirado por la lectura del Evangelio y la vida
de San Francisco de Asís:
“Una
noche, con un cielo estrellado, supe que Dios existía, que Dios me amaba, que
todo lo que había sucedido en mi vida había sucedido para que me encontrara con
Él. Ese día me regalaron el Nuevo Testamento, lo leí completo y después, cayó
en mis manos la vida de San Francisco de Asís, y pensé ‘un ser humano puede
vivir el Evangelio’. De alguna manera, después de leer sobre cómo cautivó el
Evangelio a San Francisco de Asís pensé ‘¡Esto es lo mío!, ¡Esto es lo que yo
quiero!’, y decidí seguir a Jesús”.
https://desdelafe.mx/noticias/iglesia-en-mexico/quien-es-monsenor-samaniego-obispo-electo-de-texcoco-nombrado-por-el-papa-leon-xiv/
jueves, 2 de octubre de 2025
Concientización de la perdida y desperdicios de alimentos
Por desgracia, la plaga de la pérdida y del desperdicio de alimentos es tan alarmante y funesta como la tragedia del hambre que tan cruelmente aflige a la humanidad. Cito estos dos dramas juntos porque los considero unidos por una única raíz de fondo: la cultura imperante que ha llevado a desnaturalizar el valor del alimento, reduciéndolo a mera mercancía de intercambio. A esto se añade la indiferencia general hacia las personas indigentes, tan palpable en la actual coyuntura, así como el escaso cuidado que se otorga a la creación, con las nocivas consecuencias que ello acarrea por doquier. Todas estas actitudes, que pueden considerarse enraizadas en el egoísmo humano, llevan por un lado a que muchos se desprendan irresponsable e inmoderadamente de bienes primarios y, por otro, a no indignarse viendo que todavía hay multitud de personas que no disponen de lo necesario para vivir. Un egoísmo que se traduce, además, en la vigente lógica del lucro que regula las relaciones sociales y en la explotación irracional y voraz de los recursos naturales.
Todos debemos convencernos de la urgencia de un cambio radical de paradigma, porque ya no podemos limitarnos a leer la realidad en clave económica o de insaciable ganancia. La alimentación tiene un fundamento espiritual y su correcta gestión implica la necesidad de adoptar comportamientos éticos. Cuando hablamos de alimentos, debemos considerar el bien que más que cualquier otro asegura la satisfacción del derecho fundamental a la vida y base del digno sustento de cada persona. Por tanto, debe tratarse respetando la sacralidad que le es propia, derivada de la sacralidad primaria de cada persona, y que le es reconocida por muchas tradiciones, culturas y religiones.
Recordémoslo siempre: la comida asegura la vida y nunca puede considerarse un problema. De hecho, es la existencia de cada persona la que sirve de propósito y estímulo para mejorar nuestro trabajo diario. Por lo tanto, no podemos continuar aludiendo al crecimiento de la población mundial como la causa de la incapacidad de la tierra para alimentar suficientemente a todos, porque en realidad la verdadera razón que subyace a la proliferación del hambre en el mundo está en la falta de una concreta voluntad política de redistribuir los bienes de la tierra, de manera que todos puedan disfrutar de lo que la naturaleza nos da, y en la deplorable destrucción de alimentos en función del beneficio económico.
El despilfarro alimentario, una de las formas más graves de generar residuos, muestra asimismo un arrogante desprecio por todo lo que, en términos sociales y humanos, se halla tras la producción alimentaria. Tirar alimentos a la basura significa no valorar el sacrificio, el trabajo, los medios de transporte y los costes energéticos empleados para llevar a la mesa comida de calidad. Significa desdeñar a cuantos se esfuerzan cotidianamente en el sector agrícola, industrial y de servicios para proporcionar unos alimentos que, perdiéndose o acabando dilapidados, no alcanzaron su loable fin.
¿Cómo poner fin a la pérdida y al despilfarro de alimentos? Para lograr este noble objetivo es preciso invertir recursos financieros, aunar voluntades, pasar de las meras declaraciones a una toma de decisiones clarividentes e incisivas. Pero sobre todo es imprescindible afianzar en nosotros la convicción de que el alimento desechado es una afrenta para los pobres. Es el sentido de la justicia hacia los necesitados el que debe impulsar a todos y cada uno a un categórico cambio de mentalidad y de conducta. Esto se hace cada vez más apremiante, ya que hay que reconocer, y quisiera subrayarlo, que el alimento que arrojamos a la basura lo arrancamos inicuamente de las manos de quienes carecen del mismo. De aquellos que tienen derecho al pan de cada día en razón de su inviolable dignidad humana. San Pablo lo tenía claro cuando afirmaba que no se trata de aliviar a otros pasando estrecheces; se trata de igualar. La abundancia de unos ha de remediar la carencia de otros (cf. 2 Co 8,13-15). El desarrollo, por lo tanto, debe estar estrechamente relacionado con la sobriedad de vida. Forman un binomio inescindible.
Es necesario, además, reavivar en nosotros la conciencia de nuestra pertenencia común a la única familia humana universal. El que se acuesta con el estómago vacío es nuestro hermano. Compartir con él lo que tenemos es tanto un imperativo de justicia como de aquella solidaridad fraterna que brota de las relaciones familiares.
Mientras pido a Dios que la familia de las Naciones vuelva a ser verdadera, vuelva a sentirse aquel espacio donde prevalezca la concordia, la generosidad y la ayuda recíproca y amorosa entre los hermanos, agradezco vivamente a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura todas las iniciativas y programas que lleva a cabo para poner fin a la pérdida y al despilfarro de alimentos. Que Dios Todopoderoso colme sus trabajos de copiosos dones celestiales para beneficio de toda la humanidad.
Vaticano, 29 de septiembre de 2023
Francisco
Evidencias de la acción significativa de Septiembre
Taller de Liderazgo
El pasado domingo 9 de agosto se llevo a cabo el taller de liderazgo (Acción Significativa de Agosto) en las instalaciones de la Catedral d...
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El pasado 18 de enero, el dicasterio para la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ha enviado una carta titulada "Profecí...
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